RESUMEN DEL DOCUMENTO: Nociones básicas de Robert Alain de Beaugrande y Dressler. 

NOCIONES BÁSICAS 

Parece razonable exigir a una ciencia del texto que sea capaz de describir o de explicar tanto los rasgos que comparten como las diferencias que separan unos tipos de textos de otros. De igual manera una ciencia del texto debería hacer explicito qué normas han de cumplir los textos, cómo se producen y cómo se realiza su recepción, de qué manera los usan los hablantes en el marco de una situación comunicativa determinada y cómo funcionan los textos en la interacción comunicativa.

 De acuerdo con lo anterior, es necesario destacar la definición de texto de Beaugrande y Dressler: un texto es un acontecimiento comunicativo que cumple siete normas de textualidad. Si un texto no satisface alguna de esas normas entonces no puede considerarse que sea comunicativo. La primera norma de textualidad es la cohesión ésta descansa sobre las dependencias gramaticales, todos los procedimientos que sirven para marcar relaciones entre los elementos superficiales de un texto se incluyen en el concepto de cohesión. Por otra parte, la segunda norma de textualidad, es la coherencia que regula la posibilidad de que sean accesibles entre sí e interactúan de un modo relevante los componentes del MUNDO TEXTUAL, es decir, la configuración de los conceptos y de las relaciones que subyacen bajo la superficie del texto.

Un CONCEPTO es una estructuración de conocimientos que el hablante puede activar o recuperar en su mente con mayor o menor unidad y congruencia. Las RELACIONES son los vínculos que se establecen entre los conceptos que aparecen reunidos en un mundo textual determinado, es así como un texto no tiene sentido por sí mismo, sino gracias a la interacción que se establece entre el CONOCIMIENTO PRESENTADO EN EL TEXTO y el CONOCIMIENTO DEL MUNDO ALMADENADO EN LA MEMORIA de los interlocutores. La cohesión y la coherencia están centradas en el texto, enfocadas hacia los materiales textuales, además de estas, se necesitan otro tipo de nociones centradas en el usuario que expliquen con mayor amplitud el funcionamiento de la actividad comunicativa en la que están implicados tanto los productores como los receptores de textos. A este tipo de nociones pertenecen las otras cinco normas de textualidad que se explicarán a lo largo del texto. La intencionalidad, tercera norma de textualidad, se refiere a la actitud del productor textual (transmitir conocimiento o alcanzar una META específica dentro de un plan) en ultimas la intencionalidad está referida al propósito y objetivo del autor del texto.

Por su parte, la cuarta norma de textualidad, la aceptabilidad se refiere a la actitud del receptor: una serie de secuencias que constituyan un texto cohesionado y coherente es aceptable para un determinado receptor si éste percibe que tiene alguna relevancia, por ejemplo porque le sirve para adquirir conocimientos nuevos o porque le permite cooperar con su interlocutor en la consecución de una meta discursiva determinada. La aceptabilidad tiene que ver con adecuarse al receptor que va leer mi texto. Siguiendo con la explicación, la informatividad quinta norma, sirve para evaluar hasta qué punto las secuencias de un texto son predecibles o inesperadas, si transmiten información conocida o novedosa, si lo que estoy leyendo tiene novedad para mí, equilibrio de información. También, tenemos la situacionalidad que está referida al contexto de recepción y a los factores que hacen que un texto sea relevante en la situación en la que aparece. La última norma de textualidad: intertextualidad tiene que ver con el conocimiento de textos anteriores y a los factores que hacen depender la utilización adecuada de un texto del conocimiento que se tenga de otros textos anteriores. En síntesis, estas siete normas  crean y definen la forma de comportamiento identificable como “comunicación textual”. No  puede quebrantarse ese conjunto de normas sin atentar contra el proceso comunicativo mismo. También existen tres principios regulativos que controlan la comunicación textual: la eficacia, efectividad y adecuación. La eficacia de un texto depende de que los participantes empleen o no un mínimo de esfuerzo en su utilización comunicativa. La efectividad de un texto depende de si genera o no una fuerte impresión en el receptor y si crea o no las condiciones más favorables para que el productor pueda alcanzar la meta comunicativa que se había propuesto. La adecuación de un texto depende de si se establece o no un equilibrio entre el uso que se hace de un texto en una situación determinada y el modo en que se respetan las normas de textualidad.    

Actualizado ( Jueves, 02 de Diciembre de 2010 23:40 )